Los errores en el oficio

Los diseñadores tenemos la obligación de omitir errores, diciéndolo más claramente: Los errores son nuestros enemigos naturales. Les voy a contar una experiencia de hace poco.

Desde diciembre del año pasado egresé de la escuela de Arquitectura y Diseño PUCV, genial. ¿Dónde comienzan los errores?… Bueno comienzan en los cuestionamientos sobre donde (lugar fisico-geografico) quería ejercer. Pensé por un momento seguir en la ciudad de Valparaíso, pero la verdad no tenía una oferta real que me atrajera a quedarme, más allá de la belleza de la ciudad. Primer error!.

Segundo error: Me cambie a mi ciudad natal, Rancagua. Estoy consciente que Rancagua no tiene la culpa, su idiosincrasia ciudadana y cultural claramente no había cambiado en casi nada en los años que estuve afuera (5 años). Las ofertas de trabajo antes de venirme (sigo acá), si bien no eran multitudinarias, al menos eran multiples e impares (3 ofertas). Incluso recibí llamadas de una agencia de publicidad local, pero no me  podían esperar demasiado tiempo.

Tercer Error: Una de las ofertas, la que más fuerte me hizo tomar la decisión, tenía que ver con un “pituto” que me abriría las puerta a una importante empresa de la zona (no del rubro del diseño ni el arte, pero que pagaba supuestamente una cifra tentadora), de la cual no se hablo palabra alguna hasta casi 2 meses después de mi llegada, y que no era más que la mentira (algunos le llaman ilusión, ganas, intención) de un tío que quería quedar bien con mi viejo, conmigo o con alguien más.

El resultado de ese error, fueron 3 entrevistas de trabajo nefastas, la primera con un dirigente laboral desempleado, que poco entendía lo que podía hacer un diseñador gráfico, la segunda con un dirigente (este se supone que era más importante), que me atendío a guata pelada y en calzoncillos… de esto no tengo mucho que decir… Y finalmente con un viejito con oficina, que tenía una constructora… este al menos nunca dudo de las capacidades de un diseñador, me dio la lata con un video en “3D” durante media hora y finalmente me pidió mi “CV” y me pregunto cuanto quería ganar (en ese momento palidecí y no sabia que decir), finalmente le dije un poco timido que estimaba que para una práctica $200.000 pesos estaría bien, a lo que se cagó de la risa y me dijo: “injenuo, cabrito” y anotó 300 lucas en mi “CV”, con eso quedé feliz y me fui a mi casa, pensando que me iban a llamar a trabajar. Nunca me llamaron.

Cuarto error: Mientras esperaba trabajo, postulaba a otros, trabajaba de guardia nocturno (como 10 días), cuidaba a mi hijo (pq mi esposa ya tenía trabajo), pretendí terminar mi carpeta de titulo, de la cual supuestamente iba a tener que hacer pocos arreglos.

Cuando me sentí seguro, la imprimí (5 copias). La lleve a “mi querida escuela”, me la encontraron pésima, problemas de redacción, algunos problemas con los acentos. Aun espero corrección, me quedé sin ceremonia si es que logro titularme este año… De esto no entro en detalles, porque me da vergüenza, pero puedo adherir un comentario: “Sean minuciosos en su trabajo, no dejen en espera correcciones ajenas durante ningún proceso, trabaje más de la cuenta, y no crea en los demás”.

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